18/9/12

Dudar o no dudar, ésta es la cuestión

Me produce un gran desasosiego comprobar la facilidad con que la mayoría de las personas damos nuestra opinión sobre cualquier cosa, incluso cuando se trata de problemas complejos para cuya solución los expertos necesitan mucho tiempo y mucho estudio. Puede ocurrir que no estemos dando nuestra opinión, sino la de alguno de tantos "predicadores" que han proliferado últimamente al abrigo del poder y de las facilidades que dan las TICs.
A veces se observan profundas incoherencias entre esa "opinión" y el comportamiento habitual. Incluso profundos contrastes entre "opiniones" dadas en diversos momentos por la misma persona y sobre el mismo asunto. Casi nunca "nos cabe la menor duda". Dudar nos suele parecer cosa de débiles.
¿Cómo es posible que, en una reciente encuesta para la Cadena SER, la mayoría manifieste su profundo desacuerdo con el Gobierno actual y, al mismo tiempo, su intención de volverlo a votar, a pesar de que otorguen el Presidente una calificación media de 2 sobre 10? (Ver enlace).
En un ejemplo menos relevante, de fútbol, si un equipo pierde por la mínima, ha hecho un partido desastroso, mientras que, si gana por la misma diferencia, lo ha hecho excelente (véanse las crónicas del Sevilla 1 - R. Madrid 0, del pasado día 15; y R. Madrid 3 - Mánchester 2, del día 18).
Este tena de la ausencia de dudas está tratado con agilidad y rigor por Jaime Fernández en su blog.
Jaime apoya su argumentación sobre ejemplos de la película Doce hombres sin piedad, que puede verse en este enlace.
También puede verse la versión teatral que realizó TVE para Estudio-1, en este otro enlace.